Premisas sobre la conservación sostenible del patrimonio arquitectónico
Primeramente, ¿a qué me refiero con “patrimonio arquitectónico”?
Bueno, no es más que: aquellos bienes edificados a los que se le ha asignado
por diversas razones un valor. A través de ellos podemos documentarnos acerca
de la historia de un sitio y por lo tanto pueden servir de comparación con las
construcciones de hoy. De esta forma podremos definir cuánto se ha progresado y
sorprendernos de esta evolución.
Pero, imagínense el gran compromiso que se tiene con
estas edificaciones y los responsables de su conservación. Estos inmuebles han
perdurado en el tiempo para contarnos una historia y de seguro queremos que las
futuras generaciones también puedan tener la misma oportunidad.
Bueno, más que querer es nuestro deber, de ahí el tan
conocido concepto de desarrollo sostenible dado a conocer en 1987 en el “Informe
de Brundtland”. El mismo deja claro nuestra gran responsabilidad por consumir
hoy sin afectar el consumo de mañana.
Es entonces cuando me surge el deseo por descubrir cómo conservar
en las circunstancias de hoy estos bienes que han sido creados en otro momento histórico.
Qué técnicas y materiales usar para que el patrimonio no pierda su esencia y
pueda seguir contando su verdadera historia en el futuro sin que esto represente
una acción insostenible.
Debemos saber que desde hace muchísimos años han existido
numerosos intentos por definir el correcto procedimiento y los conceptos bajo
los cuáles actuar frente a la conservación del patrimonio, especialmente el
arquitectónico.
Sin embargo, hoy en día no tenemos la verdad absoluta,
pues aún hay mucho camino por recorrer. Pero no por eso debemos dejar de
reconocer todo lo alcanzado hasta el día de hoy respecto a la conservación del
patrimonio arquitectónico.
Ejemplo de ello son las miles de obras arquitectónicas de
diversa índole que podemos conocer hoy gracias al esfuerzo de muchos. No es difícil
darse cuenta que hoy nosotros somos esa futura generación por la que muchas
personas del pasado dedicaron tiempo, energía y capital en preservar lo que
tenemos hoy.
Llegados a este punto pensemos entonces sobre cómo se logra
conservar de manera consciente y responsable.
Como primera premisa deberá existir la idea de priorizar
la conservación antes de la restauración. Es aquí donde interviene el genius
loci (espíritu protector del lugar) Evidentemente, si de forma habitual la
comunidad y todos los habitantes que intervienen directamente o no en el patrimonio
son capaces de conservarlo, estaremos evitando realizar una restauración en el
futuro.
Estas restauraciones podrían implicar la utilización de
grandes cantidades de recursos no renovables y por lo tanto se estaría alejando
del concepto de sostenibilidad.
Pero, de qué manera se podrá hacer conciencia sobre la importancia
de la conservación del patrimonio. Para ello, es de vital importancia conocer
al patrimonio. Se deberá propiciar una adecuada difusión de la información para
que las personas sean capaces de valorar dicho patrimonio y consecuentemente planificar
su protección.
No se trata de abandonar al patrimonio para que luego de
pasado muchos años los intentos de restauración conlleven grandes sumas de
dinero. Estos proyectos terminan siendo propósitos dejados de lado que provocan
la pérdida total del patrimonio. Pero, tampoco se podrá caer en el otro
extremo, en el que se pretende conservar
exactamente igual al original cuando esto provoque un impacto ambiental
negativo. Por lo tanto no es factible ni el abandono total ni la
sobreprotección al patrimonio
No considero factible la utilización de materiales como
maderas preciosas, materiales poco existentes o que su extracción y procesamiento
impliquen una contaminación al medio ambiente. No considero coherente proyectos
de conservación u otra índole que generen grandes cantidades de desperdicios, técnicas o
productos industriales perjudiciales para nuestra salud y el entorno del que todos
formamos parte.
Es sin dudas toda una disyuntiva el hecho de conservar
sosteniblemente. Pero de algo si debemos estar conscientes y es que cada acción
que realicemos debe ser una acción amigable con el medio ambiente. El
patrimonio puede llegar a ser considerado como un recurso no renovable y nada
hacemos al protegerlo poniendo en peligro de extinción a otro recurso no
renovable.
Referencias
Gómez Gutiérrez, C. (s.f.). III. El desarrollo
sostenible: conceptos básicos, alcance y criterios para su evaluación. Habana.
LLeida Alberch, M.
(2010). El patrimonio arquitectónico, una fuente para la enseñanza de la
historia y las ciencias sociales. Enseñanza de las Ciencias Sociales(9),
41-50. Recuperado el 14 de 08 de 2021, de
https://www.redalyc.org/pdf/3241/324127609005.pdf
Comentarios
Publicar un comentario